Los niños mientras son pequeños entre los 2 y 5 años, admiran a sus padres, para ellos son sus superhéroes, esto debido a su pensamiento mágico propio de esa etapa del desarrollo. Su forma de expresar su malestar es a través de pataletas que debieran reducirse ya al término de esta etapa. Desde los 6 años y más acentuado a partir de los 8, su pensamiento es más realista y comienzan a darse cuenta los padres no son superhéroes y tienen defectos y se equivocan. Parte de esta etapa entre los 8 y 11 años, se vuelven más contestadores, lo cual es una forma de ir diferenciándose de sus padres, demarcándose de ellos con sus propios intereses y poder de decisión. Esta etapa, dolor de cabeza para muchos padres qué no saben cómo actuar, también es parte del desarrollo, puesto que ellos comienzan a construir su propia identidad, lo cual posteriormente en la adolescencia, será más marcado validando más a su pares por sobre sus padres.

Cómo actuar ante las contestaciones de los niños:

  1. Indagar qué pasa con él, quizás algo le molesta y puedan conversarlo cuando esté más calmado. Ayudarlo a que entienda que puede molestarse pero la forma de expresarlo debe ser en un marco de respeto, hay palabras adecuadas, argumentos, y hay palabras y conductas inadecuadas. Los padres deben ser claros y directos con los niños, y no ser ambiguos en su discurso.
  2. Tomar atención sobre su conducta desafiante o su manera de responder, es algo circunstancial, o responde a un patrón de conducta ante ciertas situaciones de frustración, de buscar su autonomía y sentirse limitado, o bien algún hecho puntual que requiera mayor atención por parte de los padres. Es importante acompañar al niño, empatizando con lo que le pasa, que se sienta comprendido, para reafirmar su identidad.
  3. Como padres, mantener la calma y no responder de manera alterada que entren en un juego de poder. Los padres, por difícil que sea deben mostrar el ejemplo de cómo mantener el autocontrol ante una situación de estrés.
  4. Prevenir situaciones de enojo, marcando bien los límites y dejándoles un margen adecuado para que se movilicen. A los niños, hay que ir dándoles de a poco un rango donde puedan moverse y que va de la mano con la edad. Ellos pueden ir tomando sus propias decisiones pero siempre de un marco aceptable para los padres y que ya está establecido para ellos. Es decir, si los niños quieren acostarse más tarde en vacaciones, pueden aumentar el rango, pero el límite del horario lo ponen los padres. Si bien es importante poner límites, también es importante que ellos vayan teniendo espacio para su desarrollo en forma adecuada, pero dentro de estos límites.
  5. Ayudarlos a comprender que no siempre se puede hacer lo que ellos quieren, pueden haber muchas razones: dinero, tiempo, etc., entonces presentarles alternativas ante lo que no se puede hacer, y así ellos puedan escoger otra opción. Esto les da un poder de decisión dentro de un rango de posibilidades que sí se pueden hacer.

www.centraterapia.cl